06 diciembre 2006

Constitución de 1978

Al terminar mi ponencia en el congreso de Madrid sobre Iglesia y Segunda República, teniendo a tantos jóvenes delante, a quienes podría parecer un tanto negativa mi exposición, propicia tal vez a la tristeza "histórica", añadí convencido y resuelto: "A nuestra generación, a la anterior y a la siguiente, nos tocó sobre todo el honor y el esfuerzo de intentar superar la República y la Guerra. Y eso es lo que hicimos con la llamada Transición, que fue sobre todo Concordia, Reconciliación y Constitución. Una Constitución, no sectaria como la de 1931, sino abierta, generosa y consensuada. A pesar de los pesares, que son muchos, la inmensa mayoría de españoles no hemos renunciado a todo eso. Y somos también inmensa mayoría, tras el ejemplo de muchos que nos precedieron con el mayor de los sacrificios, los que seguimos trabajando al servicio de ese "sugestivo proyecto de vida en común", que se llama España". Algo parecido dije el día 1 en mi conferencia sobre la guerra civil española, en el Volksbank de Paderborn: "La inmensa mayoría de los españoles no queremos ni ganar ni perder otra guerra, como algunos parecen hacerlo, intentando revivirla. Lo que sí queremos es la paz verdadera, la libertad humanizada y un sereno y progresivo futuro común".