05 noviembre 2006

"No necesitamos para nada a España"

Leo en los diarios vascos la crónica de la sesión parlamentaria en Vitoria reclamando una vez más, desde 1990, "el derecho de la sociedad vasca a decidir su futuro", o derecho de autodeterminación, en proposición no de ley, presentada esta vez por EA y EB (la Izquierda Unida del País Vasco). Derecho que no existe en el Derecho internacional, y confundido una vez más con el derecho fundamental de la persona de autodeterminarse en todos los órdenes de la vida. Ahora, además, con motivo de la independencia de Montenegro, nuevo Estado modelo para los independentistas y soberanistas vascos, al que felicitaron indistintamente PNV, EHAK, EA, EB y Aralar. De entre las intervenciones destaca la del peneuvista Rubalkaba, aquel presidente de la Comisión de Derechos Humanos, célebre por albergar en su seno al dirigente etarra "Josu Ternera". Respondiendo a un parlamentario españolista, pronunció una frase poco digna de quienes, según Ibarretxe, quieren tener "una amable relación con España": "Estamos muy felices con nuestra Euskal Herria y no necesitamos para nada a España. Por lo que se pueden quedar ustedes con ella". Aunque escrito con k, el parlamentario que lleva ese apellido tan cántabro y habla en español tan rotundo no sabe bien lo que dice. Toda la historia de eso que llama Euskal Herria tiene una relación substancial con esto que se llamó Hispania, y después y ahora España, y así lo testimonian libros, documentos, apellidos, tradiciones orales, modos de vida, y hasta escudos, monumentos, esculturas, nombres de calles, casas palacianas, etc., de los que están llenos las ciudades y pueblos de Euskadi, que conoce sin duda el diputado vizcaíno. Hasta el Estatuto de Autonomía, que establece el Parlamento Vasco, trae causa de la Constitución española. Por lo demás, el PNV, partido de Rubalkaba, nunca ha dicho en serio que no necesita para nada de España. Al revés: por lo visto, cada día la necesita más, a juzgar por los presupuestos y por los sustanciosos pactos con cualquier partido que gobierne en toda España, a la que pertenece el País Vasco. Y así podríamos seguir. Qué peocupante falta de realismo y de conocimiento elemental de las cosas. Qué empecinamiento imaginativo. Qué corrosivo complejo de inferioridad.