09 octubre 2006

"Vamos a extirparlos..."

Los días 8 y 9, tras los discursos cimeros de Fernando de los Ríos y José María Gil Robles, hablaron varios diputados en pro y en contra del artículo en cuestión. Toda España era un clamor encontrado. Muchos hacían las últimas tentativas para llegar a algún consenso. El viernes día 9, resonante fue el discurso del ministro de Fomento, el jacobino y masón Álvaro de Albornoz, cabeza visible del partido radical-socialista, el más anticlerical y antieclesial de todos. No más abrazos de Vergara, no más pactos del Pardo, clamaba: "Si estos hombres creen que pueden hacer la guerra civil, que la hagan; eso es lo moral, eso es lo fecundo: el sello de nuestra Cconstitución y de nuestra República no puede ser otra cosa".  El peligro supremo para él "está en defraudar, en decepcionar a la revolución". Sin llegar a tanto, el masón radical gaditano, Santiago Rodríguez Piñero, si bien disconforme con la disolución de todas las órdenes,  es inmisericorde con la Compañía de Jesús, "que representa todos los sectarismos, todos los vilipendios de la libertad (...),  y es la negación de esa misma libertad. (...) Vamos a extirparlos a ellos, que extirpándolos, hacemos una labor útil y beneficiosa para la libertad y para la Iglesia".