El laicismo imperial
El Socialista, del día 2 de octubre, de ese mismo año, fiel a su larga trayectoria, y sin que le importase mucho la "actitud transaccional" del Vaticano, que había conseguido que el aguerrido cardenal Segura, arzobispo de Toledo, "renunciase" (hubiera tenido que renunciar) a su sede, proclamaba en su editorial: "El catolicismo español proviene de una concepción rudimentaria y primitiva del sentimiento religioso, invalidado en sus calidades espirituales por un oscuro fanatismo, sectario e intransigente, que resulta incompatible con los ideales demócratas que hoy privan". Y aludiendo a las discusiones parlamentarias que se avecinaban sobre los artículos "religiosos" del proyecto constitucional, adelantaba la actitud de la minoría socialista: "Conscientes de la importancia suma, no vacilamos en expresar nuestra fe sincera en que España sabrá despojarse de una tradición negra y fanática para adoptar una vestidura demócrata y liberal, ya al uso en todos los pueblos cultos. El laicismo imperial e integral de Estado es una conquista precisa y primordial de la revolución española que no han de negar al pueblo sus mandatarios".

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