09 junio 2006

Budismo fructífero

El jesuita murciano Juan Masiá, experto en bioética, misionero muchos años en Japón y buen conocedor de las religiones orientales, afirma en un trabajo publicado en VN que para el cristianismo de nuestro país será fructífero en las próximas decadas el encuentro con el budismo, como lo es para Asia el encuentro con el cristianismo. El budismo puede aportarnos paz: calma interior y armonía social para pacificarnos y para pacificar; también capacidad de tolerancia contra los excesos de dogmatismo, fanatismo y fundamentalismo de "las tradiciones celtibéricas"; puede ayudarnos a  redescubrir el silencio, frente al exceso de palabras y explicaciones, y asimismo a redescubrir la práctica de la compasión, la ternura o agape, que nos libre de resentimientos, exclusivismos y discriminaciones. Claro que todo eso, digo yo, no es ni mucho menos ajeno al cristianismo, pero sí con frecuencia a  nuestra llamada civilización occidental, parcialmente cristiana, como parcialmente budista es la que llamamos civilización oriental, con ciertos rasgos y tradiciones que tienen poco que ver con el rimero de virtudes y valores que subraya Masiá. Pero, si él lo cree así, bendito sea. El Espíritu de Dios sopla donde quiere. Todo nos hará falta.