La Casa de Misericordia
He tenido el honor de decir el breve pregón, en prosa y verso, del III Centenario de mi vecina Casa de Misericordia de Pamplona, fundada en 1706, una de las pocas de su género que quedan en España, convertida hoy en una residencia geriátrica ejemplar y muy popular entre nosotros, regida desde entonces por una Junta presidida por la alcaldía de la ciudad. He podido estudiar su historia y la historia de otras "Misericordias" españolas y europeas en el libro riguroso de Camino Oslé y reflexionar sobre ese bello y santo nombre así como sobre las formas muy variadas, ayer y hoy mismo, de asistencia, ayuda, protección y promoción, huyendo de viejos tópicos y muy recientes latiguillos pseudoprogresistas.He citado un texto admirable del maestro de escritores vascos, nuestro Pedro de Axular, que describe al Dios misericordioso, en relación con el hombre, como un amigo rico, poderoso que en todas nuestras necesidades se muestra fiel y leal: su palabra es ya dinero, su ofrecer es dar, tenemos plena confianza en sus promesas y hasta en sus gestos y guiños: Duzunean adiskide bat aberatsa, botheretsua, eta zeure egiteko guztietan bethiere fin eta leial frogatua...
He tenido el honor de decir el breve pregón, en prosa y verso, del III Centenario de mi vecina Casa de Misericordia de Pamplona, fundada en 1706, una de las pocas de su género que quedan en España, convertida hoy en una residencia geriátrica ejemplar y muy popular entre nosotros, regida desde entonces por una Junta presidida por la alcaldía de la ciudad. He podido estudiar su historia y la historia de otras "Misericordias" españolas y europeas en el libro riguroso de Camino Oslé y reflexionar sobre ese bello y santo nombre así como sobre las formas muy variadas, ayer y hoy mismo, de asistencia, ayuda, protección y promoción, huyendo de viejos tópicos y muy recientes latiguillos pseudoprogresistas.He citado un texto admirable del maestro de escritores vascos, nuestro Pedro de Axular, que describe al Dios misericordioso, en relación con el hombre, como un amigo rico, poderoso que en todas nuestras necesidades se muestra fiel y leal: su palabra es ya dinero, su ofrecer es dar, tenemos plena confianza en sus promesas y hasta en sus gestos y guiños: Duzunean adiskide bat aberatsa, botheretsua, eta zeure egiteko guztietan bethiere fin eta leial frogatua...

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